sábado 28 de junio de 2008

La fiesta del Santiago


Luego de pasar por los hermosos paisajes que rodean la ciudad de Otuzco está Santiago de Chuco. Famosa por su Fiesta al Apóstol Santiago El Mayor y por ser cuna del poeta Cesar Vallejo.

Aprovechando mi reciente estadía en Trujillo, llegó a mis oídos el nombre de Santiago de Chuco, una provincia del departamento de La Libertad, que tras 7 horas de trayecto llegué por fin.

La ciudad ofrece a los visitantes la oportunidad de conocer la casa de César Vallejo, el más alto representante de nuestra poesía nacional. En ella se ha instalado una exposición fotográfica con los pasajes más importantes de su vida.

Otro de los lugares que me acogió fue su campiña con bosques y coloridos campos cultivos que me invitaron a pasar agradables momentos en contacto con la naturaleza. Ideal para armar campamentos y realizar largas jornadas de caminatas y ciclismo de montaña.

Allí me enteré que los aguerridos Chucos fueron catequizados por los agustinos a mediados del siglo XVI. En 1610, el capitán Diego de la Serna fundó la ciudad y la dedicó al apóstol Santiago. Desde entonces su festividad se celebra cada 25 de julio entre coloridas danzas de quillayas y mojigangas.

Este apóstol a quien los pobladores le atribuyen muchos milagros, es el patrón tutelar del pueblo de Santiago de Chuco, cariñosamente llamado también "Shanti", "Viejito Lindo", "Taita", "Barbón", etc. Apelativos que usan con respeto y amor, pues desde la infancia aprendieron a quererlo y respetarlo.

En el desarrollo de su fiesta se realizan oficios religiosos, procesiones con asistencia de comparsas folclóricas, desfiles cívicos y verbenas; asimismo, hay quema de castillos, concurso de bandas típicas, mojigangas (textos breves en verso, de carácter cómico-burlesco y musical) y muchas otras expresiones del arte popular.

Siendo también una fiesta de espíritu solidario de las comunidades y de evaluar la cantidad de sus sembríos. Es por ello, muchos canalizan su devoción a este personaje en agradecimiento a la fertilidad de la tierra.

Es así como conocí este rincón andino dentro del norte peruano, que con la imagen del Apóstol Santiago El Mayor, montado a caballo, y con la fuerza espiritual cargada de conocimientos religiosos, tuve que dejar para retornar a Trujillo, donde los jardines y árboles en la terraza del
Hotel Libertador representaron mi contacto con la naturaleza vivido en Santiago de Chuco.

Joya arquitectónica en sillar


Sus altares y púlpito en pan de oro estilo Barroco describen a uno de los primeros templos arequipeños construidos en sillar, la Iglesia de la Compañía.

A finales del siglo XVII, en Arequipa se desarrolló desarrolló, n a ll siglo XVII uno de los capítulos más significativos de lo que se ha denominado arquitectura mestiza, una simbiosis entre modelos de carácter occidental y una forma de representarlos. Producto de este fenómeno, la Iglesia de la Compañía, es la más bella expresión del arte barroco mestizo que existe en la ciudad.

Luminosa por su resultado en blanco sillar, luminosa por sus hermosos altares barrocos en pan de oro, luminosa por su magnífica capilla policromada de San Ignacio, luminosa por su inigualable colección de pinturas coloniales, luminosa de día por la luz del Sol, luminosa de noche por la luz de la Luna y por el cielo colmado de estrellas de esta heráldica ciudad; así luce esta iglesia, la más bella de Arequipa.

Construida por los jesuitas en el siglo XVII, sus exuberantes portadas frontales y laterales resumen lo más logrado de las formas decorativas de este estilo y, en particular, aportan la imagen de un Santiago Matamoros, y unas sirenas que han sido calcadas en muchas iglesias del Sur del Perú.

Si uno se desplaza un poco y se sumerge en los remozados claustros contiguos, se puede experimentar la extraña atmósfera que genera el ambiente despojado de un gran patio cuadrangular con una arquería profusamente labrada. Los claustros, recientemente restaurados están ocupados por una serie de establecimientos afines a la actividad turística como restaurantes y tiendas de artesanía.

Sin embargo, es muy festejada por los visitantes la sacristía, conocida como la Capilla Sixtina de Arequipa, resultado del trabajo anónimo de artistas, quienes imprimieron en su obra el color, los motivos y el espíritu propio. Como Diego de la Puente que en su versión de la última cena, muestra a Jesucristo presto a servirse un sabroso muslito de "cuy chacctado", plato típico que de tan sólo verlo le abrirá el apetito.

Y es que la comida arequipeña también es otro atractivo de la ciudad Blanca del cual usted no podrá dejar pasar por alto al probar la deliciosa comida del restaurante Los Robles del Hotel Libertador donde usted complementará el deleite de sus sentidos, bajo los efectos hipnóticos de su sazón inigualable.

lunes 23 de junio de 2008

Juliaca. Un centro comercial


Puno hay que conocerlo con calma, a paso lento y sin agitarse demasiado; no sólo para gozar su belleza sino para evitar los mareos, síntomas inequívocos del mal de altura, debido a sus 3,860 m.s.n.m.

Visitar Puno es no arrepentirse de andar a paso lento
por esta ciudad que parece rozar el cielo, porque sus restos arqueológicos, que evidencian la grandeza de la cultura preincaica de Tiahuanaco, sus originales construcciones coloniales y el inmenso lago Titicaca, son lugares de los que difícilmente podré olvidar.

Juliaca, fue mi parada obligatoria para dirigirme hacia Puno, debido a que en esta ciudad se encuentra el Aeropuerto Internacional Inca Manco Cápac, cuya pista de aterrizaje es la más larga de Latinoamérica.

Pero antes de partir a Puno; sus numerosos mercados, galerías, ferias agropecuarias y artesanales, me retuvieron en Juliaca, siendo una ciudad eminentemente comercial.

Los primeros personajes que me dieron la bienvenida fueron los triciclos que circulan por las arterias de la ciudad, cuya geografía plana, lo convierte en un medio de fácil transporte para los ciudadanos. Además de ser un transporte que evita grandemente la contaminación ambiental del lugar.

La "Ciudad de Los Vientos", denominación que se refiere a la crudeza del invierno que se vive en el altiplano, es una ciudad desordenada; sin embargo, hay que tener un poco de paciencia y tomarse unos minutos para visitar la iglesia novohispana de Santa Catalina, de claro estilo barroco mestizo.

Otro lugar de interés es el Cristo Romano o Cristo Blanco, monumental escultura que en la cima del Huayna Roque se muestra imponente en el día y en la noche brilla como una estrella que guía.

En sí, Juliaca es una ciudad económicamente más capitalizada por su alta transferencia en mercancía; siendo el epicentro de la mercadería en el Sur del Perú. Por ello, también es llamada la "Ciudad Calcetera", debido su dedicación a la confección de calcetas, además de chompas, bufandas, ponchos, gorras, guantes de fibra de lana de alpaca, oveja, etcétera, que puede encontrar en los mercados indios de la ciudad. Estas prendas me sirvieron para contrarrestar el frío altiplánico.

Luego de mi recorrido por la ciudad comercial, me enrumbé vía terrestre hacia Puno, donde no esperaban por mi triciclistas, sino mas bien una espectacular vista del lago Titicaca que al abrir las cortinas de mi habitación en el Hotel Libertador me dio la bienvenida de una manera inigualable.

martes 17 de junio de 2008

Virgen del Carmen. Una procesión dancística


En Paucartambo, durante cada mes de julio, se lleva a cabo una celebración religiosa y folclórica en honor de su santa patrona, la Virgen del Carmen.

Entre los muchos modos como manifestamos nuestro amor y veneración a la Santísima Virgen se destaca la devoción a Nuestra Señora del Carmen, también conocida en los pueblos andinos como la Mamacha Carmen.

Su presencia en el Perú se refleja de modo especial en la existencia de dieciocho Monasterios de Madres Carmelitas que iluminan nuestro suelo; en el número de localidades que está como patrona; y, en las sagradas imágenes a las que se les presta culto en casi todas las regiones.

Sin embargo, atrae mi atención especialmente una, por su singular belleza, encanto sobrenatural, como la del Niño Jesús, que en alegre expresión infantil descansa sobre su brazo izquierdo. El contraste de su hábito con bordados de hilos de oro y plata, con la hermosura de su delicado rostro y expresión.
Se trata de la Mamacha Carmen venerada en la localidad de Paucartambo, en el Departamento del Cusco.

A cuatro horas de viaje por carretera desde la ciudad del Cusco, se llega a Paucartamho. Su ingreso se hace cruzando un sólido puente de piedra. El poblado, pequeño y pulcro, tiene una gracia dulce y campesina. Es una típica y hermosa ciudad de adobe y teja muy agradable y acogedora.

Miles son las personas que la concurren cada año, contagiadas por la misteriosa energía impulsada por una fuerte devoción. Misas y procesiones alternan con los bailes de los conjuntos.

El culto a la Virgen del Carmen de Paucartambo se ha mantenido vivo por más de tres siglos. Esta fastuosa fiesta comienza el 15 de julio, con una banda de músicos y comparsas que dan serenata a la Virgen, hasta el amanecer del día 16 que es el día central de la festividad.

Esta particular atmósfera da inicio a una serie de procesiones dancísticas durante tres días de conmemoración a la Mamacha Carmen concediéndole un reconocido esplendor. Con comparsas que danzan en calles y plazas.

Son 3 días de una festividad fastuosa, variada y colorida de la que puede ser partícipe y comprobar su fervor y presencia en cada rincón, desde el mercado Inca hasta en la tienda de regalos del hotel Libertador en Cusco, donde una réplica resalta la fisonomía de su rostro que trasluce simultáneamente profundidad, felicidad y contento.

sábado 7 de junio de 2008

Desfile de banderas rojas y blancas


De todas las ceremonias para celebrar las Fiestas Patrias en el Perú la Gran Parada Militar, es un imponente desfile que se lleva a cabo cada 29 de julio, siendo la más esperada por todos los peruanos.

La noche del 27 de julio, plazas y parques ponen la cuota de algarabía con serenatas de música folclórica y criolla, previo aniversario. El amanecer del 28 es saludado con una salva de 21 cañonazos, como preámbulo de la ceremonia del izamiento de la bandera.

La mañana del 29 de Julio al promediar las 10 se inicia la gran parada militar en honor al aniversario patrio con participación de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional del Perú.

El escenario es la avenida Brasil, donde un bosque de banderas la invade y asombra al público, pues los colores rojo y blanco reflejan el patriotismo peruano, en tribunas que albergan al Presidente de la República, distinguidos invitados y al público en general que acude a apreciar el espectáculo patrio.

Miles de personas se congregan en el colorido pasacalle, para espectar el desplazamiento de los agrupamientos militares que desfilan con gallardía.

Teniendo como protagonistas no solo a soldados, marinos y aviadores, sino también a ronderos, escolares, y reservistas de nuestras Fuerzas Armadas, que dan una colorida imagen de plena integración de los estamentos civiles con las instituciones castrenses y policiales.

La gallardía y patriotismo de las diversas delegaciones dejan en la multitud una sensación especial, motivada por la emoción que despierta el fervor patriota que los participantes han dejado a su paso.

Desde el palco oficial el presidente de la República, luego de entonar el Himno Nacional, autoriza el inicio del tradicional Desfile Cívico Militar al compás de la marcha.

Un desfile de luchadores y servidores de la patria que se lucen en su ingreso a caballo; otros, más sofisticados, en vehículos motorizados blindados. Y otros con el rugir de los motores de las tanquetas que ponen en festejo y asombro al público asistente.

Una pasarela que pone en puesta a los protagonistas que defienden día a día nuestra patria; un verdadero show que este año conmemoraremos para celebrar el 187 aniversario de la independencia nacional, y preparando gargantas desde el bar del
Libertador alzaremos nuestros vasos y digamos ¡Salud! con un buen pisco peruano.


sábado 31 de mayo de 2008

Trujillo. La buena sazón de viajar


El cebiche, el cabrito con frijoles o el shambar son algunos de los innumerables platos que hacen agua la boca a todos los trujillanos y a quienes prueben de la deliciosa comida norteña.

En los últimos años la fama de la cocina peruana se ha extendido más allá de las fronteras nacionales. Ha sido el resultado de un amplio proceso que expresa una vasta herencia cultural, arte, creatividad, poesía y alegría. Porque en definitiva, saber cocinar es saber con los sentidos y con la sensualidad de los sabores.

Es así como la comida norteña arranca suspiros con el arroz con pato, el seco de chavelo (plátanos verdes asados y servidos con guiso de caballas) y el zambra.

En efecto, la extraordinaria variedad y calidad de nuestros productos, además de los generosos recursos del mar peruano han especializado la comida norteña y ésta tenga un merecido sitial en el mapa culinario del Perú. Y es que los cocineros y las guisanderas del norte, aparte de su proverbial buena mano, tienen a su disposición espléndidos recursos.

Trujillo es una plaza inevitable en el norte y todas las rutas gastronómicas apuntan hacia ella. Méritos los tiene de sobra.

Hay gran variedad de carnes y para todos los gustos. Es clásico ver en la mesa trujillana, un cabrito con frijoles. Pocas veces había probado un arroz tan bien graneado. ¡Sabía a gloria con la sabrosa salsa del cabrito y los frijoles!

Pero no podemos dejar de lado y probar el zambra, plato tradicional de los lunes, sopa de trigo con carne de chancho y jamón ahumado, menestras y cebolla china. Se acompaña con maíz tostado (cancha). Una auténtica explosión de sabor que regocija el paladar.

Aunque el misterio de su nombre se mantenga, y nadie sepa explicar de donde salió esa expresión tan común y corriente en la mesa trujillana.

Es así de sabrosa, exclusiva, nutritiva y muy diversificada la comida trujillana.

Pero para comerla con comodidad no hay como la que preparan en el restaurante del hotel
Libertador. Como quien dice: ¡Para chuparse los dedos! Sus chefs, acrecentando méritos a su reconocida fama, no nos defraudaron. Así que, disfrute de nuestra comida que es todo un privilegio. Provecho.

lunes 26 de mayo de 2008

Una vista distinta a Puno


Si la vista desde las cercanías del majestuoso lago Titicaca es impresionante, no se puede perder ver la ciudad de Puno desde el mirador Puma Uta.

En mis antiguas visitas a Puno, no había terminado de recorrer todos sus escondites mágicos, por lo que creció mis ganas de ver paisajes nuevos. Así que enrumbé para la ciudad altiplánica.

Cuando llegué, y aunque ya he estado allá, sentí como si fuera la primera vez que apreciaba el inmenso lago Titicaca desde mi habitación. Un grandioso azul que deja boquiabierto a todos. Y el navegarlo, aún más difícil de describirlo.

Pero había llegado con la misión de recorrer la ciudad, así que me coloqué unas zapatillas ligeras para caminar largamente las calles de Puno. Sobre todo por las del centro de la ciudad, transitadas y llenas de restaurantes, bares y tiendas de artesanía. Mientras mi cámara inmortabilizaba los atractivos y arquitectónicos lugares de la ciudad.

Siguiendo por mi recorrido veo en lo alto de unas escaleras, la Catedral, que fue construida por los jesuitas. Decidí entrar, había misa. Imponente, bastante esculpida por dentro, con un altar mayor recubierto de plata y con el privilegio de poder ondear la bandera Vaticana se encontraba ella.

Culminada la eucaristía, decidí ir a un mirador que llamó mi atención por lo que me comentaron. Así, a 3 kilómetros al noroeste del centro de Puno, un impresionante monumento de piedra en forma de puma se alza en los aires, y sobre una fuente de agua que simboliza el lago Titicaca, se encuentra vigilante, protegiendo la ciudad.

Ese es el Mirador Puma Uta, con una vista que deja atónico al visitante, una vista diferente sobre la ciudad y de la bahía interna del lago.

El contemplar la ciudad hizo que se pasara el tiempo y sin darme cuenta eran las 8 de la noche. Regresé al
Libertador y antes de subir a la habitación, aproveché en comprar algo a mi madre, así que eché un vistazo a la tienda de artesanía del hotel. Había joyas muy bellas.

Creo que esa noche fue la de mayor frío que haya vivido en Puno, pero en la habitación la calefacción estaba en su punto, y en conjunto con la ilusión de ver el espectacular amanecer con vista al lago hicieron de mi descanso muy grato esos días.